Cursos de árabe

Los cuatro pecados capitales del estudiante de árabe

El árabe parece una lengua maldita. Su enseñanza se asemeja a un embudo en el que son muchos los que entran pero pocos los que salen. Los cursos de árabe básico se llenan continuamente de alumnos, que no tardan en ir descolgándose en un goteo (a veces chorreo) constante.

Por poner un ejemplo, de los alrededor de 20 alumnos que empezamos a estudiar árabe desde cero en la universidad, apenas dos hemos seguido con el árabe hasta el final (si es que existe un final). Las dificultades de la lengua árabe, que suelen presentarse en escollos muy marcados de los que ya hablaremos, consiguen que la mayoría se desilusione y busque otras ocupaciones que generen menos dolor de cabeza.

Siempre ha sido un misterio para mí encontrarme con tanta gente que abandona una lengua que a mí me entusiasma, y con el tiempo he llegado a la conclusión de que no es un problema de la lengua, sino de la actitud del alumno. A partir de experiencias ajenas he conseguido destilar las cuatro actitudes que dinamitan cualquier esfuerzo por aprender árabe. Si quieres llegar lejos con el árabe, huye de ellas como de la pólvora. Son los cuatro pecados capitales del estudiante de árabe.


1. No dedicarle suficiente tiempo

Si crees que con apuntarte a un curso de árabe para principiantes e ir a todas las clases vas a aprender árabe, estás muy equivocado. El árabe es una lengua que necesita tiempo para ser asimilada, y esa asimilación es imposible sin un trabajo de práctica y reflexión fuera del aula, ya sea en casa, en el parque, escuchando música árabe en el bus o intentando hablar con tu amigo marroquí. Quien sale de clase y no toca los apuntes hasta la próxima está abocado al fracaso.

Esta regla del tiempo también se aplica a largo plazo: necesitarás más meses para aprender árabe que para aprender cualquier otra lengua. Un vocabulario completamente nuevo, unos conceptos gramaticales muy diferentes a los de las lenguas romances y el par fusha-dialecto prolongan el aprendizaje de árabe más de lo deseado.

Si tienes la determinación de aprender árabe, vas a recorrer un camino bonito, pero largo. Y para no perder esa determinación es vital que no caigas en el siguiente pecado.


2. No gustarte la cultura árabe

A mí me apasiona la lengua árabe, es un objeto de estudio precioso, pero si he llegado tan lejos es porque me encanta la cultura árabe, la camaradería de los árabes, su sentido del humor, su cocina, su historia… El francés también me parece una lengua bellísima, pero Francia es un país que en general me da mucha pereza (no offence). ¿Adivinas cuánto francés sé? Lo justo para comunicarme chapurreando.

Es im-pres-cindible no solo que te guste el árabe, sino también sus hablantes, ya sea por la música, el cine, el té o las habilidades amorosas. Lo que sea. Pues si estudias árabe pero no encuentras nada en el mundo árabe que te atraiga lo más mínimo va a aposentarse en tus entrañas un ponzoñoso lastre que a la larga va a impedirte dominar la lengua.

Si en cambio eres de los que ha visto algo en la cultura árabe y su gente, zambúllete. No hay mejor manera de aprender una lengua que olvidarse un rato de gramáticas y sumergirse en su cultura.


3. Estudiar solo árabe estándar

El árabe estándar y el árabe dialectal son dos cosas muy diferentes. Ya hablaremos de ello con más detalle, pero he encontrado que los cursos de árabe que solo enseñan árabe estándar son los principales causantes de frustración entre los estudiantes, y de ahí a la deserción media solo un paso.

Elige un dialecto desde el minuto uno. El de tu amigo árabe, el del país que visitaste o quieres visitar, el de tu cantante fetiche… el que sea. Y si te da igual, que lo elija alguien por ti. No te preocupes por tomar una decisión “equivocada”, una vez que conoces un dialecto el paso a otros dialectos no es tan complicado. Lo que es vital es ser capaz de comunicarte desde el principio, y eso es algo que solo con árabe estándar no se consigue.


4. Rendirse

Es una perogrullada, pero no está de más hacerla explícita: no te rindas. El árabe es una carrera de obstáculos, pero ninguno es tan grande que no puedas superarlo. He visto a gente potentísima dejar el árabe cuando estaban a un pasito de conseguir superar la dificultad que les bloqueaba. Si has decidido aprender árabe, sigue adelante, no te dejes desilusionar cuando te encuentres con algo con lo que no te haces a la primera. Yo sé que tú puedes.

Con la actitud correcta tienes casi todo hecho. Ahora solo te falta encontrar un curso de árabe que te ayude a sacar partido de tu potencial. Acércate a Academia Árabe a preguntar por los cursos de árabe en Madrid, los cursos de árabe intensivos o los cursos de árabe online, y pasa a ser de los que sí pudieron con el árabe.

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