Con este sencillo y efectivo truco para aprender árabe te será imposible abandonar tus estudios

Con este sencillo y efectivo truco para aprender árabe te será imposible abandonar tus estudios

Cuando introducimos en nuestra vida cambios de hábitos significativos o metas a largo plazo (como por ejemplo hacer ejercicio, aprender una nueva lengua o emprender un negocio propio) suele ocurrir que comenzamos con muchísima energía y motivación, pero con el tiempo vamos perdiendo fuelle y acabamos dejando nuestro propósito de lado.

Si sois estudiantes de árabe seguramente os haya ocurrido que tomáis la determinación de poneros a estudiar árabe en serio y os prometéis seguir una rutina para leer cuentos adaptados, ver las noticias en árabe y hacer ejercicios de gramática. Si sois como yo, al principio seguís el ritmo a rajatabla, pero con el tiempo os va resultando más difícil encontrar el tiempo (o más seguramente las ganas) para continuar. Cuanto más vas fallando a tu promesa más desmotivado te encuentras, y acabas aplazando tu propósito indefinidamente.

¿Os suena esta situación? Si habéis pasado por ella sabréis lo frustrante que es dejar constantemente proyectos sin terminar y sobrellevar ese sentimiento de fracaso y pérdida de tiempo. Esta situación puede incluso desanimarte para volverlo a intentar, perdiendo para siempre la oportunidad de aprender árabe. Sin embargo, aunque parezca imposible de superar, existe un sencillo truco para aprender árabe que puede ayudarte a acabar de una vez por todas con esta situación y lograr cualquier meta que te impongas.

Es un truco muy sencillo de aplicar y mucho más efectivo de lo que puedas imaginar. Consiste, simplemente, en proponerte hacer menos de lo que eres capaz de hacer . A primera vista puede parecer una manera muy poco eficiente de organizar tus estudios, pero detrás tiene una lógica muy poderosa. Cuando te plantees metas a largo plazo que puedan en algún momento resultarte intimidantes o acabar dándote pereza, no establezcas unos objetivos ambiciosos al límite de tus posibilidades, pues tu fuerza de voluntad ya te ha demostrado otras veces que no es de fiar. En su lugar es mucho más efectivo crear una rutina que te suponga tan poco esfuerzo que te sea imposible saltártela.

Si reduces la rutina autoimpuesta a fáciles y pequeños objetivos no habrá excusa para no completarlos. Una vez hayas cumplido con tu pequeño objetivo diario puedes continuar estudiando si te apetece, o puedes parar. En cualquier caso, habrás llegado más lejos en tu camino hacia tus metas a largo plazo, y, lo que es más importante, te será imposible fracasar, lo que te mantendrá siempre motivado.

Tim Ferriss, el exitoso empresario y escritor de best-sellers sobre productividad, usa el hilo dental para explicar esta técnica. A casi nadie nos gusta limpiarnos los dientes con hilo dental, aunque sepamos que es necesario para una adecuada salud dental. Para sortear la desidia él propone ponérselo a uno lo más fácil posible, y tomar la determinación firme de limpiarse con hilo dental solo los incisivos, por ejemplo. Lo más probable es que una vez que empieces, y ya que te has puesto, acabes por limpiar la dentadura completa, pero incluso en el caso de que no sea así al menos habrás hecho algo, lo cual siempre es mejor que nada.

Si rebajas tus expectativas y creas tareas menos exigentes e intimidantes, conseguirás superar la ansiedad que supone enfrentarse a labores que no apetece hacer, lo que te permitirá ponerte de inmediato a trabajar y avanzar hacia tus objetivos más ambiciosos. Este principio puede aplicarse a casi cualquier cosa, como ir al gimnasio, limpiar la casa, comer más saludable y, por supuesto, aprender una nueva lengua. Ahora bien, ¿cómo aplicar este truco para aprender árabe?

Imponte objetivos diminutos para aprender árabe

Cuando diseñamos nuestras rutinas para aprender árabe solemos proponernos dedicar un par de horas dos veces por semana para el estudio, pero este es un objetivo poco realista y es muy probable que acabemos abandonándolo.

En lugar de eso proponemos que te impongas pequeños y fáciles objetivos diarios que no puedas saltarte, como por ejemplo leer solo los titulares de un periódico árabe, ver las noticias en árabe durante cinco minutos, leer solo dos párrafos de un libro en árabe adaptado, o terminar solo un ejercicio del libro de gramática.

Esto puede parecerte un derroche de potencial (“¿no aprendería más rápido si estudiara durante más tiempo?”), pero, gracias a este truco para aprender árabe, seguramente una vez que te pongas acabes leyendo alguna noticia entera, alargando el visionado de las noticias, estirando la lectura un par de párrafos más o completando algún ejercicio más del libro. Y lo que es más importante, habrás establecido una rutina que funciona y que te mantendrá permanentemente avanzando en dirección a tu meta final de aprender árabe.

Te invitamos a poner a prueba este insultantemente fácil y sorprendentemente efectivo truco para aprender árabe. El esfuerzo que vas a emplear en aplicarlo es mínimo, y los potenciales beneficios para tu aprendizaje, como habrás podido ver, son ilimitados.